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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Carlos Pazos, acumulador de objetos pop (I)

Aunque estudia arquitectura, filosofía y diseño, Carlos Pazos se forma en la tradición del arte y la cultura pop, asimila la influencia del Póvera, en el tratamiento de los materiales o en su concepción del sentido de lo feo, y asume del conceptual la libertad en los planteamientos. Con estas referencias presenta su primera muestra personal (1970, Salas del Ateneo de Barcelona), que dará paso a su popular exposición Voy a hacer de mí una estrella (1975, Sala Vinçon de Barcelona). Con un club de fans propio: el c.p. fans club, "en Pazos el aroma que fluye, que circula y da cohesión a su atmósfera, a su constelación, es el de la seducción. Seducción que en él toma una doble dirección: la que va de sus objetos al público (objetos de seducción) y la que va del artista así mismo (artista seducido)... Pero lo que en realidad cohesiona y define su obra es el poder de sugerencia de su mitología personal (necesariamente narcisista) y su elaborada "puesta en escena". En 1978 Carlos Pazos realiza Floor of Fame en el Centro Georges Pompidou de París, se insala temporalmente en Nueva York donde crea, en 1995 y con Steven Pollack, la asociación Voodoo Victims. Artista múltiple como pocos, ha trabajado de guionista y actor secundario en Serenata a la luz de la luna, (1978), como director artístico en Contes de la veritat oculta, (1986), de protagonista en Es quan dormo que hi veig clar (1987) y como director y escenógrafo en la ópera teatral El bell lloc, de Joan Brossa, (1998). En el año 2000 realiza diversas colaboraciones con el fotógrafo Luis Ros bajo la firma Mic y Mau y entre otras muchas apariciones, en el 2001 presentó Sindetikon primero en la Sala Amárica de Vitoria y luego en los museos de Teruel y de la Universidad de Alicante. Ese año también la Fundación Antonio Pérez de Cuenca revisó su Obra Multiplicada. Muy Original, 19692001 y en el 2004 es el Museo Reina Sofía de Madrid quien expuso Copito... ¿y por qué no?...

Carlos Pazos, acumulador de objetos pop (y II)

... Así es como "desde 1970 Carlos Pazos nos viene contando una historia, a pesar de utilizar los más

diversos elementos, los más variados escenarios y los más desconcertantes títulos. Su plural creación plástica posee un marcado carácter unitario y siempre nos remite a la misma crónica sentimental, porque está construida a partir de fragmentos de una autobiografía que trabaja con la memoria, la inteligencia y los recursos propios de la sensibilidad". Con todo ello crea sus originales collages o "divertimentos, como él los denomina, en un intento de unir, relacionar y emparentar los objetos para extraer la belleza de lo banal. Porque Pazos "se comporta como un arqueólogo piadoso que ordena en la estantería los objetos que configuraron irremediablemente nuestros sueños…y se conoce tan bien la película por dentro que, en realidad, nos la explica a través de su propia autobiografía. Abre su album, que es un "collage" de emociones excesivas, y allí aparecemos todos, tal como éramos y soterradamente somos, más o menos marcados por la fatalidad de nuestros recuerdos, que se pueden ignorar, pero no olvidar". Toda su trayectoria mantiene una coherencia inusual aun cuando sea un superviviente del conceptual catalán, "en su trabajo existe discurso, razones, ritmo…en sus exposiciones se percibe ese punto de misterio, de vida, de agitación, que caracteriza a toda obra que se precie…Dicho con claridad estamos ante uno de esos artistas cuya actividad reconforta por los logros que alcanza, pero también por la nitidez con la que desvela torpezas ajenas. Un solitario, en muchas ocasiones un marginado, siempre un imprescindible".
Su obra posee una fuerte carga poética unida a una estética inocente y provocadora, con constantes referencias a la infancia y a los tiempos pasados.
Porque en definitiva, Carlos Pazos es un poeta de la vida y un arqueólogo de la melancolía del mundo, "siempre fresco y sugerente consigue rescatar del olvido buena parte de nuestra memoria colectiva e individual, aderezada con finas notas de humor e ironía".
Encontrado en la Fundación Endesa

Chema Madoz, ilusionista en blanco y negro

No todo es lo que parece....

y Chema Madoz (Madrid,1958) se encarga de ponerlo en evidencia. Ocultos entre la cotidianeidad surgen nuevos mundos. Nuevas dimensiones que de la mano de la metáfora alteran la percepción de la realidad más inmediata. El absurdo, la paradoja, el humor -por qué no la gregería- se dan cita en el estudio del fotógrafo. La idea inicia su proceso de superación del objeto y establece una descontextualización Dadá. La ironía con la que Madoz asalta modelos reconocibles establece una relación con el espectador que le conduce por los caminos de un universo paralelo.
... las fotografías no son solo el reflejo de lo que estaba ahí (una suerte de memoria portátil), -nos comenta Fernando Castro- también tienen que ver con la conciencia de la desaparición...
... en sus metaforizaciones fotográficas enmarca cosas de una singular simetría o hace que nos fijemos en sencillos desplazamientos, en puntos de vista que modifican lo real...
Cristian Caujolle subraya que en la obra de Madoz está articulada por unos objetos engañosos que detrás de su apariencia habitual, la que reconocemos (un sobre, un guante, una cerilla, un bastón, una balanza, un lapiz, etc.), porque nos es familiar, ocultan una extrañeza que produce una sensación nueva que impide considerar las fotografías como naturalezas muertas.

 
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